Crónica y video: Bon Jovi Estadio San Marcos 29 septiembre 2010
Les voy a ser honesto, había escuchado muy poco sobre este grupo y tenía nulas expectativas. La verdad es que no les tenía casi nada de fe a estos señores de Nueva Jersey, pero fue fe lo que sentí el día de ayer, 29 de septiembre, en el estadio de San Marcos, sentí fe pues viví lo que es el milagro del rock. Fue una experiencia religiosa,Bon Jovi me hizo comprender que la música es mi religión.
Vayamos por lo primero. El concierto anunciaba desde ya varios meses que sería uno de los eventos más importantes que viviésemos en nuestro país, las entradas se agotaron rápidamente y nos hacía soñar con volver a sentir una noche con más de 50 mil almas unidas por un mismo sentimiento. Pues el feelin de vivir un estadio lleno no tiene comparación, la emoción se siente en el aire y crea un ambiente único.
El show comenzó con una puntualidad admirable. A las 8 pm ya teníamos a Jhovan Tomasevich y su banda sobre el escenario que animaba a las masas con sus versiones deZen y sus nuevos temas como solista, demostrando su talento y dominio del escenario. “Los invito a compartir el mejor día de mi vida” anunciaba con gran emoción. Jhovannos prometía que esta noche sería mágica.
9.00 pm. Se apagan las luces y nos sorprende una espectacular pantalla sobre el escenario con un hipnótico círculo mientras la gente grita y se apresura a llegar lo más cerca posible. Los nervios se apoderaban de las fanáticas y la tensión se podía sentir en el aire. De pronto un destello rojo inunda el recinto y suenan las distorsiones de Blood on blood, el primer tema de la noche.
Tuvieron que pasar décadas para que los seguidores pudiesen tener a Jon Bon Jovi, Richie Sambora, Tico Torres yDavid Bryan tocando en nuestra ciudad. Pues ahí los teníamos y los veíamos con una nitidez que no dejaba de sorprender. Era como tenerlos cara a cara. Pocas veces hemos tenido una calidad de visuales y luces como esa noche.
“This one goes out to the man who mines for miracles” cantaba Jon con una energía y un carisma que solo puede venir de un artista, un alma sobrenatural, un ídolo. Las vibraciones viajaban por el aire, era un golpe revitalizante, una inyección de vida que solo puede dártela una banda con esta. Bon Jovi sabían lo que hacían, este era su campo, nacieron para llenar estadios y conmover las multitudes. Eso nadie puede negarlo.
“Lima, are you with me? Show me what you got!” nos gritaba desafiante desde el escenario. Así siguieron con el primer bombazo de la noche, You Give Love A Bad Name. El insaciable Jon pedía al estadio que cante con toda sus fuerzas y la gente respondía en una sinergia de brío.
“Na na na na” gritábamos al ritmo de Born to Be My Baby. Estímulos sónicos, estímulos visuales y sensaciones que no se pueden limitar a nuestros cinco sentidos recorrían nuestros cuerpos y almas. Estos señores tienen años en esto y tocaban como si fuesen unos adolescentes en su primer concierto. Una desbordante vitalidad que contagiaba a todos los asistentes.
Tico se mostraba sólido y poderoso detrás de su enorme batería, David le sonreía a la cámara mientras tecleaba a diestra y siniestra, Richienos electrificaba con sus guitarras y Jon se robaba suspiros por doquier. Esta banda sabe cómo comportarse en un estadio y robarse los corazones de cuantos miles de fanáticos tengan en frente.
“That’s what you get for falling in love” cantábamos mientras unas enormes siluetas femeninas se contoneaban en las pantallas al ritmo de Bad Medicine. La gente había enloquecido pero satisfacer a Bon Jovi parece una tarea imposible. Entonces Jon le pasa la voz a Bobby Bandiera para pedirle ayuda pues, según ellos, el público todavía no estaba a la altura. Así que deciden recurrir al clásico de Roy Orbison para animar aun más la fiesta con Oh, Pretty Woman. Y cerraron este potente mendly con Shout!
El concierto estaba en su pico máximo y fue así como llegó el turno para que Richietomase su famoso talk box y comenzar el popular “wou wou” que daba inicio a It`s My Life. Fue solo en un momento tan mágico como este concierto que pude comprender el coro de esta canción. Qué clases de filosofía ni qué libros de autoayuda, gracias a esta canción estaba aprendiendo más cosas sobre la vida que en ningún otro lugar. “It’s my life. It’s now or never. But I ain’t gonna live forever. I just want to live while I’m alive”.
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